Asómese al «balcón de Andalucía», que el único vértigo que sufrirá será el de tanto encanto
reunido. Ríndase a su aceite de oliva con denominación de origen de Estepa, que no es un
marchamo que abunde, y también a sus polvorones. Eso, obligatorio. Sus amigos no le
perdonarían que regresara a casa con las manos vacías.
Declarado en 1965 conjunto histórico-artístico, le brinda un paseo delicioso en el que debiera
incluir la torre del Homenaje y el propio recinto amurallado del Alcázar (siglo XV); la iglesia
parroquial de Santa María de la Asunción; las iglesias de San Sebastián, del Carmen y de Nuestra
Señora de los Remedios; el convento de Santa Clara, el de San Francisco, la casa-palacio de los
marqueses de Cerverales y la torre de la Victoria.


